Los buenos hábitos dentales empiezan desde chiquitos, y también una buena relación con el dentista. Buscamos que cada visita sea tranquila y les dé confianza, para que los niños crezcan viendo al dentista como algo normal, no como algo que da miedo.
Como consultorio familiar, también nos da gusto atender a toda la familia en un solo lugar, el mismo día cuando la agenda lo permite.

Lo básico de la odontología pediátrica
- La Asociación Dental Americana recomienda una primera visita al dentista antes de cumplir 1 año o dentro de los seis meses después de que sale el primer diente
- Los selladores pueden ayudar a proteger las muelas de los niños contra las caries en las ranuras difíciles de limpiar
- Los tratamientos con flúor ayudan a fortalecer el esmalte durante el crecimiento
- Las revisiones regulares ayudan a seguir el crecimiento de la mandíbula y el desarrollo de la mordida
- Tener un dentista de cabecera desde temprano hace que las visitas futuras sean más fáciles para niños y papás
Qué esperar
Una primera visita amigable
Hacemos las primeras visitas especialmente ligeras y tranquilas, enfocadas más en la comodidad que en el procedimiento.
Examen y limpieza con cuidado
Revisamos si hay caries y vigilamos el desarrollo, limpiando los dientes según la edad.
Plática sobre cuidado preventivo
Platicamos sobre selladores, flúor y los hábitos en casa que hacen la mayor diferencia.
Ganar confianza poco a poco
Cada visita es una oportunidad para ganar confianza, sobre todo con los niños que llegan nerviosos.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo debe ir mi hijo al dentista por primera vez?
La mayoría de las recomendaciones indican una primera visita antes de cumplir 1 año, o dentro de los seis meses después de que sale el primer diente; más temprano de lo que muchos papás se imaginan.
¿Valen la pena los selladores dentales para los niños?
Los selladores son una forma rápida y sin dolor de proteger las ranuras profundas de las muelas, donde muchas veces empiezan las caries, y las guías de odontología pediátrica los recomiendan ampliamente.
¿Y si mi hijo le tiene miedo al dentista?
Avísenos con tiempo: podemos adaptar nuestra forma de trabajar, hacer la visita más corta e ir al ritmo de su hijo.
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